Es la historia de un niño que trata Pero la vida no le es grata Sobre todo si se trata de alguien Que maltrata sus frustraciones Retrata sobre los muros de esta avenida ingrata Tras sus ojos negros algo trama Liberar su trauma y fuma Su lengua es espuma Su dolor se esfuma Pintura y pluma único testigo y confidente Lo avala la Luna El viento brama, lo aplaude la bruma Obra concluida Cobró vida una pared y fue esculpida Aún así el cielo escupía venganza en forma de lluvia Luego el niño arma su sombrilla que se ensambla con saliva Enciende una cerilla y la noche de nuevo brilla Bienvenido al país de las maravillas Donde las costillas hacen cosquillas Colombia y sus pandillas, su mafia y su guerrilla Yo y mis riñas, mis raspadas rodillas Por andar en cunclillas esquivando puntillas El niño sufre y rechina sus dientes Está impaciente y él solo es un paciente Que encuentra su pase en estupefacientes Que te exclaman clemencia y clavan su vida en una cloaca Claro, claro es caracoles vuelan en claveles Atrápalas, abre tus alas, afina tus amígdalas y escupe balas Pero el niño sin cariño a las cosas malas vuelve Se envuelve en llamas Y esta vez quizás no vuelva Cierra los ojos y vuela las telas de una estrella O en la cera de una vela encontraras El secreto que te desvela La calle escuela dejó marcas de espuelas en nuestro niño Su ese o ese no pesó, por eso nunca tuvo un beso Ni un abrazo, ni un: Te quiero, parcero Vamos, niño de la esquina, yo te espero Vamos, niño de la esquina, yo te espero Niño de la esquina, yo te espero Que el barco de la vida va a zarpar Niño de la esquina, yo te espero Que el barco de la vida va a zarpar Niño de la esquina, yo te espero Que el barco de la vida va a zarpar Niño de la esquina, yo te espero Que el barco de la vida va a zarpar Es la historia de una niña que perdió su norte No importa cómo se comporte A su entorno, siempre rodeada por galanes de porte Sexo por deporte Pasaporte directo al soporte propio Anorexia y opio No esperé lo inesperado en sus trompas de Falopio Y un sueño que no cumplió Apología al desperdicio La vida de nuestra niña y sus vicios Atrapada en sus propios maleficios De esta selva de edificios Bogotá, ciudad, la tierra del desquicio Gustativas, papilas, sonrisas, dilatadas pupilas Son gajes del oficio Cupidos de la noche la sacan de quicio Usuarios de pupitres al servicio De un pétalo maldito que los controla Es nuestra niña sola Su piel bronceada por la luz de las farolas Aspira y un buche de Coca Cola Para disfrutar de la comedia Hasta el mediodía humo espeso Como melodía danza en su miseria Y que sería de su vida sin tragedias Como estas, apestas, molestas La niña no recuerda la última vez que Alguien le preguntó: ¿Cómo estás? Bien, gracias A cambio de esto criminales de uniformes policiales Le lanzan gas Tras las masas hay más que clones con quejas Pestañas, ojos y quemadas cejas Picaduras de abeja vestidas con corbata No son sonidos de tambores de hojalata Son disparos El barco se estrelló porque no había luz en los faros A nuestra niña sin amparo la vida le duele mucho Me parte el corazón ver sus labios como un serrucho Y hasta no acabar el último cartucho de mi esfero Niña de la esquina, yo te espero Niña de la esquina, yo te espero Niña de la esquina, yo te espero Que el barco de la vida va a zarpar Niña de la esquina, yo te espero Que el barco de la vida va a zarpar Va a zarpar, va, va, va Dedicado especialmente a todas las niñas y los niños En los pueblos, montañas y aceras colombianas Por ustedes luchamos