En el salón del Muralla del puerto de Mazatlán Un baile se celebraba un martes de Carnaval Pedro García fue a ese baile y en el baile se encontró A una mujer elegante de la que se enamoró Él la invitó a que bailarán y ella se lo concedió Después la llevó a su casa porque ella se lo pidió Como la brisa ya enfriaba su chamarra le prestó Quedó en volver a buscarla y luego se despidió Pedro García al día siguiente a la casa regresó Llamó a la puerta dos veces y por ella preguntó Sus padres muy afligidos le tuvieron que explicar Que su hija había cumplido diez años de muerta ya Como Pedro no aceptaba tan extraña explicación Pidió que lo acompañaran sus padres hasta el panteón Allí encontró ya enterrada aquella con quien bailó Y sobre su tumba estaba la chamarra que le dio